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Evolucionar…
Progresar,
mejorar, prosperar, transformar, crecer, mover, transmutar, etc.
Por
la mayoría es reconocida la evolución biológica de la raza humana. Pero yo no
voy a hablar de esto, voy a escribir sobre la evolución interior de las
personas que habitan la tierra.
Normalmente,
suele decirse que todo lo que acontece en nuestras vidas, suele servir
para hacernos evolucionar, especialmente las situaciones de contrariedad,
dolor, malestar emocional, aflicción, etc.
Hay
quien dice que la palabra crisis (dificultad, recesión, depresión, etc.)
significa oportunidad. Oportunidad para mejorar, transformar, crecer, etc.
Siendo
el antónimo de crisis, expansión y este a su vez sinónimo de evolución.
Ahora
viene la pregunta:
¿Podemos
los seres humanos evolucionar al sentir bienestar interior al igual que lo
hacemos por sentir malestar?
¿Podemos
crecer y mejorar a partir de sentir plenitud interior? ¿O nos hace falta
estar en un estado de insatisfacción para poder evolucionar?
A
mi entender, el denominador común del poder evolucionar, depende del estado de
consciencia (conocimiento) que tienes de ti mismo, de tu entorno más cercano y
del global.
Primordialmente,
del conocer y sentir quién y qué eres, cuáles son nuestras capacidades innatas
para vivir y desarrollarnos en nuestra temporalidad terrestre.
Hay
personas que dicen: “esto que me ocurre es una prueba que me pone la vida, dios
o los ángeles para que elija evolucionar”
Cada
un@ es libre de tener las creencias que quiera o haya permitido que le
impongan.
El
tema de la evolución, para mí, es bien sencillo. Tú, en tu vida, sean cuales
sean tus situaciones o circunstancias, (aunque a veces te parezca imposible)
siempre tienes la oportunidad de elegir.
Para
evolucionar, crecer, transformar, moverse, etc. Hace falta saber hacia dónde te
diriges, pero es aún de mayor importancia, saber dónde estás en cada momento.
Conocerte,
ser consciente de lo que sientes, tanto de lo que ocurre dentro de ti, como
fuera, en tu entorno y la sociedad.
A
lo largo de los años aprendí a evolucionar, aceptando, apreciando y
agradeciendo, las bondades y bendiciones de mi corazón, sean cuales sean mis
circunstancias.
Y
no, no soy un robot, ni un vegetal, soy vulnerable y sensible a cualquier
acontecimiento, como todas las personas.
Soy
un ser humano que comprende y escoge evolucionar, y lo sigue haciendo,
siendo mi prioridad, hacerlo posible desde la paz, amor y luz que emanan del
interior del corazón.
¿Y
tú, cómo te planteas que es preferible evolucionar para ti?
La mayoría de personas suelen identificarse y autovalorarse en función de
lo que ellas consideran “sus éxitos y fracasos”.
En todo lo que piensan y sienten de sí mismas,
de las demás personas y por supuesto, de lo que piensan de ellas, los demás.
Viviendo una realidad sometida al paradigma que
tienen de sí mismas y de su entorno, obteniendo, mayormente, como resultado,
diferentes y variados estados psico-emocionales basados en el miedo, la
incomprensión, el victimismo y frustración, estando normalmente en un continuo
estrés o bien en una falsa y autoimpuesta felicidad.
Estas personas, viven su cotidianidad de una
forma distorsionada, suelen ser muy susceptibles y aprensivos.
Incluso algunas personas desarrollan problemas
relacionados con la salud mental, sin saberlo ni reconocerlo.
Evidentemente que estas sensaciones cada persona
las vive en un grado u otro, de forma consciente o inconsciente.
Muchos individuos, han sufrido heridas en su
infancia y a lo largo de su vida (yo mismo), pero eso no les
incapacita para evolucionar sanando cualquier trauma acontecido.
En el ser humano existe esa capacidad latente,
siempre a nuestra disposición.
Pero hay que elegir y ponerse a la labor para
que esa sanación se establezca en nuestras vidas.
Todas las personas tenemos deseos y necesidades
por cumplir, eso es totalmente natural, pero debemos de aprender a priorizar
qué es lo que más
nos conviene cultivar (atraer) en nuestras vidas.
Por tanto, esclarecer cuál es nuestro foco
principal para saber sembrar las semillas adecuadas.
Si nuestra intención es recoger peras,
evidentemente eso es lo que debemos sembrar, no manzanas.
Si queremos obtener el tipo de felicidad
perecedera que ofrecen las cosas y relaciones en nuestro ámbito terrestre,
fantástico.
Pero si queremos, a su vez, sentir una felicidad
(Plenitud) que no sea efímera, debemos de invertir en nuestro interior.
Si queremos liberarnos de todas nuestras
ataduras limitantes y autolimitantes para conocernos a nosotras mismas
auténticamente...
Saber/sentir quién y qué somos en esencia y qué
potenciales disponemos para la autorrealización, como seres humanos
completos...
Necesitaremos claridad, comprensión y compasión
de todos nuestros estados emocionales, pretéritos y actuales.
Requerimos iluminar todo esto con la espada del
perdón, haciendo las paces con nosotros mismos y con nuestro entorno personal
más agresivo.
El amor, paz y luz del corazón son el poder
sanador más grande a nuestro alcance.
Elige vivir, sea cual sea tu pasado o presente,
siendo el corazón el volante conductor de tu existencia.
En el interior del ser
humano, en cada persona del planeta, y lo digo por propia experiencia, existe
un bálsamo de paz.
Un sentimiento especial que llega y se
desarrolla en el corazón de cada cual.
Nuestra mente lo pondrá en duda, ejerciendo toda
su influencia para distraernos de ese foco, para que olvidemos o cuestionemos
esa experiencia especial interior.
Pero ese especial bálsamo de amor, luz, paz,
etc. Sigue, siempre, estando a disposición, en nuestro interior sea cual sea
nuestra realidad cotidiana.
Ciertamente que hay estados, prácticas, que nos
acercan, unas más que otras, para sentir el corazón.
Pero debemos de aceptar y reconocer, para poder
apreciar todas sus bondades y bendiciones, qué está en nuestra naturaleza
innata como seres humanos del planeta tierra, el poder sentir este maravilloso
ofrecimiento de la creación.
¿Esta conexión evitará que tengas
complicaciones?
Algunas sí, pero otros no. Pero te empoderará en
el corazón, viviendo tus situaciones, sean las que sean, sin ser víctima de
ellas, al tener una especial visión sobre ti mismo.
La conexión con la paz del corazón, no fue
creada y ofrecida para solucionar tus problemas, esa no es su función, a pesar
de que esta sea la “creencia espiritual” de muchas personas.
El amor, luz y paz del corazón tienen la función
de ofrecerte sentir y sumergirte en ellas.
Desarrollando tú, una nueva realidad, una nueva
y maravillosa forma de elegir vivir tu vida siempre anclada en el
agradecimiento, compasión y comprensión, que originan lo divino del corazón.
¿Y tú, qué sabes del amor?
Hace ya unos días que me hice esta pregunta a mí
mismo. Hoy me ha parecido interesante dejarme llevar por mí sentir,
reflexionando sobre ello, escribiendo estas letras.
Este tema es muy delicado y profundo. Para
responder, sincera y auténticamente,
se requiere conectar
con una forma de sentir determinada sin dejarse llevar por elucubraciones
y espejismos mentales.
Para mí el amor es un estado interior del Ser,
una realidad que mora en el interior de cada ser humano, que se manifiesta en
forma de un sentimiento muy concreto del corazón.
Ya existe en nuestro interior, para sentirlo no
hay que crear nada. Pero sí que necesita un catalizador para ser sentido,
expresado y compartido.
Se asemeja a los diamantes, a las piedras
preciosas que habitan en el interior de la tierra.
Se necesita excavar para
poder extraerlos para luego pulirlos y disfrutarlos.
El amor ya existe en nuestro interior como una
capacidad, una realidad que solicita por nuestra parte, tener la necesidad de
sentirla (excavar), tener consciencia de ella (ser extraída), sentirla y
agradecerla (pulirla y disfrutarla).
Nuestras relaciones, con la vida, con nosotros
mismos, con las personas cercanas y lejanas de este planeta, se conforman como
un impulsor hacía el deseo y la necesidad (innatas) de extraer de nosotros
mismos, ese sutil sentimiento denominado amor.
En realidad, para mí, extraer significa permitir
que suceda, dejarte llevar por el suave y delicado mecimiento del aliento que
fluye en tu interior,
que te llevará a establecer esa conexión con tu propio corazón.
El amor y la gratitud no pueden existir, el uno
sin la otra.
Al igual que no pueden hacerlo:
la compasión, la elección, la paz, la esperanza, la dignidad, la fuerza interior, la comprensión,
la claridad, la apreciación,
la elección, la plenitud, etc.
Todas estas capacidades están en nuestro
interior, siempre a la espera de ser extraídas
por nuestra propia elección
(deseo + necesidad).
Estas palabras descritas y muchas otras no
descritas, se acercarían, un poquito,
a la definición de como siento el amor.
Hoy publico , una
breve transcripción de algunas de las palabras que Prem Rawat dijo en el
evento de ayer por la tarde (hora española), en Uruguay.
Me inspira y toca
el corazón, cada vez que le oigo hablar.
Reconozco y siento
en mi interior esa gran posibilidad de ser y sentirse Uno en la paz, luz y amor
del corazón.
Gracias Prem por ser quien eres.
¿Te gusta amar a la persona que amas?
¿Y te encanta eso que te permite amar?
Por qué algo te permite amar.
Pero te interesa más amar, que eso que te permite amar.
¿Así, qué constituye esta cosa única que permite que ocurra, todo esto, en ese espacio breve de tu vida?
¡Esa fascinación de ver las estrellas y decir guau!... De ver el atardecer…
Es que es tan fácil, sentir atracción por la puesta del sol… pero es tan difícil, sentir atracción por aquello que te permite sentir atracción por el atardecer.
Es tan fácil amar a una persona… si encontraste a la persona que vas a amar.
Es tan fácil amar a esa persona, pero olvidas porque tienes la capacidad de hacerlo.
Y mientras no traigas esta otra cosa a la ecuación… tu vida va a estar desequilibrada.
Igual que un automóvil necesita combustible, igual tú, si quieres que este viaje suceda, no solo necesitas combustible (alimentarte) tu auto también.
En esta vida, no es solo, todas las cosas que podemos hacer… sino que, también, tienes que incluir, eso único que permite que suceda todo lo demás.
Y aquí, si entiendes esto… el valor, el valor del aliento, de la respiración que llega a ti, eso es lo más precioso para ti.
Sin esta respiración que llega a ti, no tienes la capacidad de amar, ni siquiera a tu perro, ni a tu gato, ni a tu novia, ni a tu esposa, ni a tu marido, ni a tu novio.
No eres capaz de odiar, no eres capaz de amar, no eres capaz de valorar… no eres capaz de nada, nada, nada.
Puede que seas una persona increíblemente bien leída, una persona que aprendió los diccionarios de memoria…, pero, sin este aliento, me temo que no va a suceder nada.
Así qué: ¿Qué debes conocer eso muy bien, no es cierto? ¿Debes de conocer, increíblemente bien, este aliento?
¿O sea, realmente sé un conocedor de este aliento?...
Valentine’s Day
Las relaciones amorosas humanas suelen estar,
tanto valoradas como infravaloradas y/o sobrevaloradas.
Todo depende de la experiencia personal vital de
cada una de las personas que las compartan.
A los seres humanos nos gustan las
celebraciones.
Pero, a mi entender, lo fantástico es vivir el
cada día, como si fuera una celebración.
Si pienso en celebrar la vida, prefiero hacerlo
a diario, siendo consciente del maravilloso regalo otorgado.
Y no tanto por todo lo que se puede vivir en la
vida, sino más bien por el hecho de estar vivo.
Celebrar el vibrar de la vida en el corazón. La
experiencia interior que me ofrece sentir la respiración.
Lo divino mora en nuestro interior, la
respiración, el aliento, me acunan llevándome a su encuentro, son el vehículo
conductor para establecer esa maravillosa conexión.
Esta realidad te hace sentirte enamorado de la
vida.
Consagrar tu tiempo terrestre a cuidar y
practicar esta experiencia, es un plus en la vida de cualquier ser humano.
Siendo esta mi cosmovisión de la vida terrena.
El cómo sentir las relaciones humanas, está fundamentada en esta misma
experiencia personal vital.
A lo largo de los años he vivido relaciones de
todo tipo. Algunas han sido infravaloradas y otras sobrevaloradas, respecto a
lo que podía obtener de ellas y también en relación a mí mismo.
Hoy día, doy las gracias por haber hecho las
paces conmigo mismo y con todas las personas implicadas en todas mis relaciones
amorosas.
Mi forma de comprender y amar está sustentada en
el agradecimiento por la evolución acontecida.
Está amparada en una valoración de mi propia
vida y también la de los demás. En una autoestima y empoderamiento del corazón,
sin juicios ni culpas, solamente empatía, comprensión, compasión y amor, etc.
Incluyendo aquí, a la familia y a las relaciones
con todas las personas del pasado y del presente con las que he compartido una
relación amorosa.
¡¡Feliz San Valentín para tod@s!!
En el corazón, cada día, puede ser San Valentín.
Contigo mismo, con la vida y con todas las personas que así lo sientas.
Mantengo siempre encendida una llamita amorosa
especial, hacia todas las personas amadas. Estén donde estén y sientan lo que
sientan.
En nosotros existe siempre la posibilidad de
evolucionar favorablemente en pro de nuestra propia felicidad verdadera y la de
las personas que conforman nuestra vida amorosa.
Pero hemos de saber, no solo creer, que en las
relaciones amorosas cada una de las partes implicadas es responsable de su
forma de amar y de sus limitaciones para hacerlo en profundidad.
En nuestra vida se irán repitiendo, a modo de
nueva oportunidad, situaciones similares respecto a las personas con las que
compartimos relaciones amorosas. Incluyendo también a las relaciones familiares
y de amistad, hasta que seamos conscientes de en qué sentimientos y emociones
están basadas nuestra forma de amar del pasado y del presente.
A todo esto hay que añadirle que hemos de
conocer las leyes de la tierra.
Nuestro paso por este planeta es efímero y todo
lo que vivamos en él también.
¿Nos llevaremos algunos sentimientos y
emociones, allí donde nos dirijamos? Seguramente quedarán impresas en nuestra
alma.
Es necesario saber/sentir las leyes que
gobiernan nuestra naturaleza humana. Conocernos auténticamente en nuestro
interior, saber quién somos y qué somos en esencia.
Para así poder desarrollar todo nuestro
potencial como seres humanos completos, evolucionando en este planeta tierra.
El amor es un don concedido a las personas, para
ser sentido en su máximo esplendor.
En el corazón reside la presencia divina, el
poder creador, sanador y transformador al alcance de cualquier persona.
Haz las paces contigo mism@ y con los demás.
Rompe tus cadenas sobre el juicio y de la culpa, ama en total libertad.
Olvídate de tus dudas y confusiones, hazlo como
sabes hoy, en el mañana siempre cabe la posibilidad de mejorar.
Ámate a ti mism@ y empodérate en el
agradecimiento de estar vivo, comparte con tus seres queridos y con los demás,
esta maravillosa forma de vivir.
El corazón está a tu servicio para ser el
volante conductor de tu vida terrestre.
Cada día que pasa, soy más consciente de la diferencia que existe entre satisfacer mis deseos o satisfacer mis necesidades esenciales del corazón.
La naturaleza de mis deseos es cambiante y también perecedera, por tanto, también lo será la satisfacción que me produzca el conseguirlos.
Además, es importantísimo conocer cuáles son las leyes que rigen los deseos.
Y aquí expreso una: Todo deseo satisfecho genera un montón de nuevos deseos para satisfacer.
Y así, hasta el día de nuestra desaparición.
En cambio, las leyes que rigen las necesidades básicas del interior, para ser y sentir como un ser humano completo, son muy distintas.
Una de estas leyes sería: Reconocer la necesidad fundamental, la sed, que tod@s tenemos de sentir nuestro potencial de paz, amor, luz, comprensión, claridad, sanación, etc.
Este es el primer paso para poder satisfacer las necesidades básicas del corazón.
Otra de ellas podría ser que: Cuanto más sientes plenitud, más quieres sentir este potencial.
Por residir en el interior de tu corazón, no es efímero, permanece siempre a lo largo de tu vida.
A menos que por libre elección o ignorancia, no establezcas la conexión con el potencial innato que reside en tu corazón.
El otro día, revisando mis archivos, encontré el audio que hoy publico.
Pertenece al 2020, cuando empecé a sentir claramente que me apetecía grabar las palabras que venían a mi inspiración. Sustentadas en sentimientos y experiencias muy concretas de mi corazón.
Al principio lo hacía para mí mismo, para jugar y disfrutar de la inspiración y gratitud que recibía al escuchar las palabras que salían del interior.
Hoy día, me complace ofrecer y compartir las palabras que recibo, de un corazón a otros corazones.
En forma de: Escritos individuales. Audios personalizados y Conferencias temáticas.
Es un servicio denominado: “Palabras para el corazón”
Para ayudar a mejorar y sanar la visión que tenemos de nuestra realidad personal y social.
Evolucionando individualmente, empoderad@s en lo que es imperecedero, practicando las bendiciones y bondades que yacen en el interior del corazón de cada ser humano.
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Hoy
publico una muestra de cómo es el formato de mis audios personalizados.
Es un audio genérico en su contenido de palabras
habladas y también por la música y diseño gráfico.
En los personalizados, evidentemente que las
palabras habladas están dirigidas al corazón de la persona en cuestión, a la
que vaya dirigida el audio.
La música y el diseño gráfico podrán ser
escogidos por la persona que contrate el servicio.
El audio de hoy tiene una pequeña historia que
paso a relatar:
En octubre, me dirigía conduciendo, al dentista.
Antes de llegar, vinieron a mi inspiración unas frases que necesitaban ser
transcritas. Debido a que en ese momento y ya aparcado el vehículo, no disponía
de papel para escribir, se me ocurrió utilizar la grabadora del móvil.
Una vez grabada la primera frase, sentí que
había más palabras que querían surgir, me acomodé en el asiento y seguí
hablando, sin saber qué más palabras irían saliendo.
Sentí esa sensación de dejarme llevar, escuchar
y a la vez sentir el regalo de las palabras que brotaban sin pensarlas
previamente, solamente sentir y disfrutar, sin ninguna intención de control
sobre si iba a ser buena la grabación, puesto que anteriormente había pensado
en darle una posible utilidad y destino.
El audio publicado es tal cual como fue grabado
inicialmente. Mi hija Solara solamente le ha aplicado un pequeño filtro para
mejorar la edición junto con la música y el grafismo.
Su contenido son palabras sencillas sobre una
información que tod@s, más o menos, ya sabemos, pero que necesitamos rememorar
frecuentemente para inspirarnos a ser conscientes de nuestra necesidad interior
de actuar por y para el corazón.
Corren tiempos de mucha confusión, inconsciencia
y agitación psico-emocional.
Muy concretamente, en función de cómo las
personas se relacionan con sus vivencias y situaciones particulares. Pasadas,
actuales y venideras, incluyendo, también aquí, los entornos político/
sociales.
Tod@s necesitamos la inspiración adecuada a
nuestra propia evolución para establecer una cotidiana e indeleble conexión con
las bondades y bendiciones de nuestro corazón.
Anclados en esas experiencias individuales
del corazón, lograremos evolucionar aportando lo mejor de nosotr@s
mism@s para el mejoramiento de nuestro entorno particular y
social.
Lo encontraréis en
mi Facebook:
Espero
y deseo que lo disfrutéis. Gracias.
Ahora pasan a llamarse “Palabras para el corazón”.
Determina con mayor concreción de dónde
provienen y a dónde se dirigen.
Palabras que brotan de un corazón y que se
ofrecen a otros corazones.
Los contenidos de estos 3 servicios están bien
enraizados en la tierra, son nutritivos y proactivos hacia el conocimiento de
uno mismo, anclado en la apertura y consciencia del corazón.
Tienen la clara intención de facilitar a las
personas, cómo establecer
y/o restablecer la propia conexión con sus
capacidades innatas de empoderamiento personal del corazón.
Este empoderamiento permite, a cada
persona, hacer las paces consigo mismas, con sus situaciones y con las demás.
Logrando, así, comprender e iluminar sus heridas
y oscuridades del pasado y presente, eligiendo vivir conscientemente sus vidas
como seres humanos completos.
El corazón del ser humano nos ofrece un
potencial innato, habitualmente ignorado.
Que requiere ser reconocido y practicado,
cada día, para ser disfrutado en consciencia de quién somos verdaderamente.
Dispone de una inteligencia muy concreta que
incluye diferentes y muy especiales capacidades que han sido establecidas en
nuestro interior.
Emplear la inteligencia del corazón nos
posibilitará evolucionar en plenitud, cumpliendo con nuestra misión vital en
este planeta tierra.
Todas las personas tenemos una forma de ser y
sentir intrínseca, somos diferentes y a la vez semejantes.
Tenemos la oportunidad de elegir que el corazón
y sus capacidades: La gratitud, la bondad, la comprensión, la compasión, la
fuerza interior, etc. Sean el volante conductor de nuestras vidas.
Me inspiran y me inundan de agradecimiento estas
palabras de Prem Rawat:
“La esencia de la oscuridad es la ignorancia.
¿Cómo liberarnos de la ignorancia?
Encuentra la sabiduría que está en tu corazón y
no serás ignorante.”
Y estas otras, que oí decirle hace poquito,
hablando de todas las dificultades que vivimos las personas. Situaciones de
aflicción y confusión emocional,
una enfermedad degenerativa, la partida
inminente, el dolor y la pérdida de un ser querido.
“La Fuerza del corazón y la fuerza de la bondad,
en cada ser humano cuando empieza a salir, es tan poderosa, que nada en este
mundo puede vencerla.”
Recuerdo, antes de los 7 años, tener la visión de ver a través de mi ventana como los Reyes Magos, con sus camellos, se acercaban a mi casa.
¿Imaginaciones de niño?, posiblemente… pero lo más importante fue sentir esa inocencia y magia especial que brotaba de mi interior, inundándolo todo con una especial sensación de alegría y agradecimiento.
Recuerdo también, con mucho cariño, como cada año mis padres se entregaban y mostraban su amor con todos los regalos que nos ofrecían.
Eran las fiestas de Navidad, días de sentir el regocijo que sentían mis padres y abuelos maternos, contagiándonos a todos en casa.
Hoy día, a mis 67 años, sigo siendo aquél niño que apuesta por la magia, la alegría, el amor y agradecimiento.
Reconociendo que florecen en el jardín interior de mi corazón,
más allá de cualquier tipo de celebración.
Especialmente cuando estoy en conexión con mi más pura esencia.
Cuidando la simiente de la conexión con mi ser esencial que brota en el jardín del corazón.
Valoro y agradezco enormemente, poder practicar a diario esta posibilidad innata que se me ofrece. Con el firme propósito de ser y sentir como un ser humano completo, habitando la tierra.
El otro día escuché a Prem Rawat decir: “Se acerca el 2024 y muchas personas están haciendo cábalas para averiguar qué les va a traer el 2024.
No lo veas de este modo, no te enfoques en qué te va a traer el 2024 a ti.
Mejor hazte esta pregunta: ¿Qué vas a traer tú al 2024? ¿Qué puedes aportar al 2024?
¿Qué es necesario y qué es posible?
Lo que es posible es la paz. Lo que es necesario es la paz. Trae paz, trae alegría, trae satisfacción, trae entendimiento, al 2024.”
Estas palabras de Prem son, para mí, pura inspiración y nutrición.
Cada día, disponemos de la oportunidad otorgada para que, más allá de nuestras circunstancias personales y sociales, nos dediquemos en cuerpo y alma a sentir la luz y al amor del corazón.
Ese es el verdadero propósito de cambio que necesitamos cada uno de nosotros.
Inundarnos en este especial sentimiento mágico de bondad y agradecimiento, expandiéndolo en nuestro entorno más cercano, lejano y más allá…
** La música de la felicitación es de Talvin Singh, aquí tenéis el tema completo:
https://youtu.be/V1ROyUVIeaw?
https://www.youtube.com/watch?
Muchas
gracias a los que me leéis.
Después de mi escrito de Navidad estuve
reflexionando que quería añadir algunas palabras nuevas al texto citado, es por
eso que he escrito una 2a parte.
Estos días son muy proclives, cultural y
religiosamente, a tener una actitud de reconciliación, empatía y solidaridad
hacia nuestros semejantes.
Y estoy totalmente de acuerdo, pero a mi
entender, prefiero tener esta actitud los 365 días del año. Empezando por mí
mismo.
Atender desde este sentimiento y con esta
intención tan concreta, tanto lo que me gusta de mi persona, como lo que siento
que he de mejorar.
He estado pensando en la Navidad como un nuevo
inicio, como el nacimiento de una nueva forma de relacionarnos con nosotros
mismos, principalmente y por consecuencia, también con los demás, especialmente
con nuestros seres queridos y allegados. Y con toda la humanidad.
Esta nueva forma de relacionarnos con nosotros
mismos está basada en el hecho de conocernos en nuestro interior, más allá de
nuestra propia personalidad cambiante.
Conocernos en esencia, conocer aquello que está
en nosotros, pero que no controlamos ni nos pertenece.
Conocer quién y qué somos con relación al
universo creador, mantenedor y destructor.
Conocer aquello que pertenece a lo divino y mora
en el corazón de cada ser humano. Aquello que siempre permanece inalterable.
El conocimiento del ser.
Podemos recibir y ofrecer lo más elevado de
nosotros mismos siendo una vela encendida, que irradia su luz del corazón para
las personas de nuestro entorno y para el conjunto de la sociedad.
Unidos, pero asumiendo nuestro potencial y
responsabilidad individual, lograremos un mejoramiento personal y social
del paradigma actual.
Feliz Navidad de nuevo, feliz nuevo comienzo.
Feliz "lotería" cada día, para todas
nosotras.
** El tema musical de la postal es This is my
whish de Voctave, uno de los grupos a capela que más me gusta.
Y no por sus recuerdos de Navidades familiares pasadas. Más bien por el significado original de la palabra Navidad: natividad, nacimiento.
Nuestra niña/niño interior es alegre por naturaleza, ávido de aprender, de sentir, curioso y con unas ganas enormes de evolucionar, experimentando todo aquello que la vida nos ofrece.
Vive el presente porque, es en ese momento llamado ahora, que todo sucede. No está pendiente del pasado ni del futuro. Quiere vivir en el aquí y ahora.
Su vida es una constante celebración, centrado siempre en su corazón, anhelando siempre conocer y utilizar todas sus capacidades y potenciales para ser y sentir como un ser humano completo.
Para nuestra niña/niño interior, cada día es Navidad, cada día es el nacimiento de un nuevo día, de una nueva oportunidad de agradecer y disfrutar de la existencia terrestre.
Estoy hablando, por supuesto, de la niña y niño interior del corazón, aquél o aquella que ha transmutado cualquier oscuridad, cualquier trauma y dolor acontecido, cualquier saturación emocional. Que sabe reconocer que la luz es una presencia y que la oscuridad no es más que una ausencia de luz.
Y en este caso la luz también sería sentir y hacer las paces con una/o mismo y con los demás. Utilizando la espada del perdón, anclada en la comprensión, en la compasión y empatía, la esperanza, etc.
¿Tienes la intención de liberarte de tu sombra, de todo aquello que consideras tu oscuridad?
Enciende la luz, enciende tu luz del corazón y permite que este sentimiento te guíe y conduzca tu vida. La luz, el amor y la paz del corazón constantemente están cuidando de todos nosotros, sepamos valorarlo o no, siempre es así.
Pero no como nosotros creemos o queremos que sea. Aquí en la tierra, cada cual tiene su trabajo a realizar para evolucionar sosteniblemente.
¿Acaso no son importantes nuestros deseos y logros?
Sí, lo son, pero en el contexto del teatro de la vida, de la obra y el papel que quieres o necesitas interpretar para llegar a conocer qué y quién eres en realidad, más allá de tu propio drama.
Mi intención es la de celebrar la Navidad, el nacimiento de cada nuevo día, desde y para el corazón.
Y por si alguien se ha preguntado, mientras leía estas palabras, si me gusta la Navidad tradicional como celebración del supuesto nacimiento de Cristo (25 de diciembre) y todo lo que conllevan estas fiestas a nivel familiar y socialmente
La respuesta es: Sí, y en este caso es por un sentimiento muy concreto que proviene y se mantiene desde mi infancia.
Papá y mamá os amo y amo vuestro legado, os llevaré siempre en mi corazón.
¡Feliz Navidad, cada día, para todos/as!
** El tema del video felicitación es, We Wish You A Merry Christmas de Bobby McFerrin, está completo en Youtube.
Hoy publico un vídeo de un pequeño cuento titulado: “Los dos lobos”, que le he oído contar, en distintas versiones, a mi querido Prem Rawat.
Dicho esto, os propongo esta reflexión después de visionar el vídeo:
Sí el ser humano está constituido por la bondad y maldad en un 50%, de una y de otra.
Dependerá de nosotros mismos donde poner nuestro enfoque.
¿En qué ponemos nuestra atención para que predomine en nosotros la bondad o la maldad? ¿Qué practicamos mayormente en nuestra vida?
¿La luz o la oscuridad?
¿Reconocemos que la luz es una presencia y la oscuridad es la ausencia de luz?
Es por esto mismo qué es tan importante y necesario conocernos a nosotros mismos de forma completa. Necesitamos conocer y ejercer nuestra propia naturaleza esencial.
Si nuestra elección fuera ejercer y sentir el bien, necesitamos saber qué capacidades innatas disponemos para ejercer la bondad. La paz, el amor, la plenitud, etc.
Me encanta este cuento, es verdaderamente sabio y muy práctico.
¡¡ Alimentemos nuestro corazón, es ahí donde reside todo lo que necesitamos como seres humanos!!
Texto de hace unos días.
Esta mañana, me desperté antes de que sonara el
despertador. Miré la hora. Las 6:34, buena hora para levantarse. En seguida
noté un leve dolor de cabeza. Salté de la cama, hice mis necesidades
fisiológicas matutinas, me aseé y preparé mi café.
Con el café ya calentito me dirigí a mi despacho, me senté en mi sofá cruzando las piernas, conecté la esterilla eléctrica para mis riñones y arropándome bien con mi manta me dispuse a ir a mi interior para celebrar y agradecer el nuevo día.
La tos, el carraspeo de mi garganta, el sonarme los mocos… interrumpían mi intención prioritaria de ir hacia mi interior, dejándome llevar por la respiración.
Al cabo de unos minutos, observando por la ventana, siguiendo sentado y con la concentración dividida, vi como el nuevo día se teñía en una luz gris plateada, dejando atrás su oscuridad anterior.
A todo esto, seguí sonándome los mocos, carraspeando con prudencia para no estropearme la garganta y siguiendo poniendo mi atención hacia el interior, a la vez, también me venían parte de estas letras que aquí transcribo.
Al cabo de un rato estuve reflexionando que la situación que acababa de vivir, tenía una similitud muy específica, respecto a muchas otras que ya había vivido y a otras muchas que me tocará vivir.
Concretando: cuando decido ir a mi interior, esa es mi prioridad, busco la comodidad y tranquilidad para que nada me interrumpa ni me estorbe.
Pero al igual que hoy, estando resfriado, han sucedido interferencias de todo tipo.
En nuestra vida cotidiana nos ocurre lo mismo. Tenemos una intención de ir a nuestro interior, como prioridad.
Intentando vivir nuestra vida desde y para el corazón, pero los quehaceres diarios, sus problemas, nuestras situaciones adversas y sus efectos colaterales, nos interrumpen y distraen.
Por eso es muy importante tener clara nuestra prioridad fundamental, nuestra necesidad maravillosa, como seres humanos, de establecer y sentir la conexión, cada día, con nuestro corazón.
Hace unos días en una entrevista en la radio, afirmé que el universo nos cuida, nos cuidó antes de venir a la tierra y lo hará cuando nos ausentemos de ella.
Esa fuerza, ese poder, reside en el corazón de cada ser humano, para ser disfrutada.
¿Dónde quieres poner tu máxima atención?
¡Yo, lo tengo clarisísisimo!!!
¿Y tú…?
Ayer, fue un día muy intenso.
Por la mañana, después de mi práctica
interior, lavar los platos y hacer la comida. Trabajé en una consultoría y por
la tarde estuve coordinando y participando con mi Asociación Alianzas de Paz en
el voluntariado de ofrecer el Programa de Educación para la Paz de la TPRF a la
Asociación Grupo de Duelo de Sabadell.
La verdad es que aprendo y siento
muchísimas cosas, tanto realizando mi trabajo profesional, como el de
voluntariado.
Intentando buscar siempre hacer
las cosas lo mejor posible, podría utilizar las palabras: “buscando la
perfección”. La perfección como sinónimo de hacer las cosas con una intención del
corazón, con un esmero y delicadeza sublime.
Y sí, esa es mi intención, pero
también sé reconocer la naturaleza que tienen las acciones y resultados que se obtienen
de las cosas que realizamos en nuestro
mundo, siempre cambiantes y efímeras por ser esta, su propia naturaleza.
Por tanto, es muy importante, para
no apegarse a los resultados, primero, estar siempre sumergido en el amor y luz
del corazón. Ahí es donde realmente surge y se disfruta la verdadera perfección
que otorga la experiencia de sentir la Presencia Divina.
Y todo lo demás que hagamos en nuestra
vida, sea lo que sea, siempre esté conducido
por el volante conductor del corazón.
Allí es donde reside el divino
poder, en cada ser humano.
Nuestras elecciones son esenciales
para cómo desarrollarnos en este mundo y con qué disposición hacerlo.
Para mí es fundamental la
Comprensión y Claridad que nos ofrece la experiencia del corazón.
Me gusta mucho esta frase: “Lo que siembres recogerás”.
Y esta otra: “Ama y haz lo que quieras”
-----------------------------------------------------------------
En el transcurso de los años, siento que he ido
evolucionando hacia un lugar muy concreto.
Mi capacidad de disfrutar de la vida, en esencia, desde el interior de mi
corazón, ha prosperado notablemente.
El agradecimiento, la aceptación y la apreciación de lo más esencial en la
vida, han creado una huella importante en mi propia existencia.
Después de 67 años viviendo, mayoritariamente contra corriente de los
dictámenes de esta sociedad, mi alegre niño interior del corazón, tiene más
ganas que nunca, de jugar, experimentar y exprimir todas las bendiciones y
bondades que ofrece la vida terrestre.
Saboreando a tutiplén, tanto lo material (lo efímero), como lo esencial (lo
divino del corazón)
La práctica cotidiana del ser interior del corazón logra convertir a cada
persona en un ser humano mejor.
Aprendiendo a vivir las vicisitudes y propósitos de su vida personal y social
con mayor comprensión, claridad, esperanza, compasión, fuerza interior, etc.
Soy consciente de que todos nosotros necesitamos, cada día, hallar la
inspiración necesaria para seguir invirtiendo y disfrutando de nuestra conexión
del corazón.
Y es por todo esto, que en la actualidad mi foco está puesto en inspirar a las
personas que así lo requieran.
Para que logren abrir o restablecer la conexión con su corazón y que este sea
el volante conductor de sus vidas.
Esta es una de mis elecciones junto con las propuestas de mi voluntariado en la
asociación (https://asociacionalianzasdepaz.blogspot.com/)
para colaborar en la auténtica y significativa evolución de las personas de
esta sociedad.
Aportando una chispita de luz a la consciencia individual y colectiva.
Soy quién soy por su amor y su legado.
Al amanecer, cada día, voy a mi interior para celebrar el nuevo día.
Entre el sueño y los sorbitos a mi café picante, van surgiendo pequeños pensamientos que se transforman en textos como el que aquí transmito.
Y también, en otras palabras sobre mis sentimientos de la apreciación y valoración de las posibilidades que me ofrece la existencia, por el hecho de estar vivo, cada día.
Pero seguidamente, siento una gran atracción, una llamada, hacia prestar toda mi atención en mi respiración.
Sigo oyendo esos leves pensamientos, sobre esas palabras, que ahora me están inspirando a sumergirme con mayor concentración en mi respiración.
Sin conceptos ni expectativas me dejo llevar hacia el lugar sagrado del corazón.
Abierto a recibir lo que se me ofrezca en el encuentro con la morada de lo divino de mi corazón
Mi mente se aquieta y mi consciencia se abre a Aceptar, Apreciar y Agradecer todo aquello que se me quiera brindar.
Esta es mi verdadera función, elegir con conocimiento y claridad, abrirme a recibir toda experiencia que se me quiera otorgar.
Yo no creo ni visualizo nada, solamente me abro a recibir todas las bendiciones y bondades que residen en el corazón de cada ser humano.
Este es nuestro máximo honor y privilegio, nuestra mayor y mejor misión vital humana.
El poder de las palabras
Me gusta mucho hablar de la Paz.
Me satisface hablar de la Consciencia.
Me halaga hablar de la Comprensión.
Me gratifica hablar del Corazón.
Me agrada hablar de la Compasión.
Pero, lo que me colma aun más, es sentir: El Amor, la Paz, la Consciencia, la Comprensión, el Corazón, la Compasión, etc.
Y todavía más, compartir palabras sostenidas en estos
sentimientos, ser un oyente y a la vez difusor y facilitador.
De esta manera es como “ El Poder de las Palabras ” cumple con
su misión de inspirar y beneficiar a todos.
La Mente y el Corazón
Cada persona, en mayor o menor grado, tiene su propia
comprensión de las funciones que nos conceden la mente y el corazón.
La ciencia, la investigación científica, tanto la holística como
la instaurada hoy día, están descubriendo, cada vez más, sus nuevas
capacidades. Sin embargo, estas capacidades y otras muchas, ya han sido
utilizadas por diferentes civilizaciones antiguas con diversas intenciones.
Es evidente que todas las capacidades de la mente y del corazón
son otorgadas por la creación, forman parte de nuestra propia naturaleza innata
humana.
Una vez, una persona muy sabia que conozco, dijo: La mente es un
regalo, un don de Dios, lo que tú pongas en ella (pensamientos, emociones e
imaginaciones) es un regalo que te ofreces a ti mismo.
Depende de cada ser humano, por propia elección, saber utilizar
todas las capacidades otorgadas.
Para llegar a extraer y comprender todas estas capacidades
ofrecidas en beneficio de una consciencia de bienestar interior, propio y
dirigido hacia los demás.
Mi experiencia me dice, que primero de todo es muy importante
que seas sincero contigo mismo y reconozcas para qué quieres saber todo esto,
qué viaje personal vital, quieres realizar en tu existencia.
Una vez averigües esta cuestión, todo irá aconteciendo de forma
natural, sin que tengas que hacer ningún tipo de sacrificio.
Todo ya reside en nuestro interior.
Pero has de saber que la ley del karma y atracción, funcionan
para todo el mundo. Tengas una intención de amor y luz o de control y
oscuridad.
Todo depende de tu libre albedrío, basado en la propia comprensión y consciencia que tengas de ti mismo.
A menudo ocurre, (lo sé por experiencia propia y ajena), que tu
intención puede ser muy bondadosa, pero tus heridas no sanadas del pasado
enturbiaran tu intención.
En realidad, todo esto forma parte del camino a seguir. Todos
tenemos, los muchos o pocos años que vivamos en este planeta, para evolucionar
conscientemente hacia llegar a ser un ser humano mejor.
En equilibrio con las bendiciones y bondades que nos ofrecen la
mente y el corazón.
Ya que, este es el plan para nosotros de la energía Creadora,
Mantenedora y Destructora.
¿Quieres tú, cumplir con tu propio plan?
Por último, describo un sentimiento que recibí hace unos días:
“ Cuando me dirijo a mi interior con la actitud de un devoto amante, aunque mi mente esté dispersa, lo Divino, mi amado del Corazón, se muestra meditando en mí ”
Sé por experiencia, que hay una gran mayoría de personas que viven inmersas en un estado de realidad muy determinado al que yo denomino como la realidad: “Carnevale di Venezia”.
Y no, no es por la colorida y suntuosa forma de vestir de estas personas. De hecho, sería quizás, más acertado ponerle a este paradigma el nombre de: “Baile de Máscaras”
Porque estas personas, suelen vivir frecuentemente en su cotidianidad, detrás de una fantástica máscara diseñada por ellas mismas.
¿Y eso qué significa? Pues que no muestran su verdadero rostro, sea el que tengan en cada momento.
Y como se suele decir que el rostro es el espejo del alma, justamente es eso lo que pretenden esconder.
Intentan evitar por todos los medios, en mayor o menor grado, de forma consciente o inconsciente, no mostrar lo que han sentido y están sintiendo, para conseguir prioritaria y especialmente , no sentirse vulnerables, evitando que los demás vean su auténtico estado emocional de cada momento.
Dentro de este biotipo de comportamiento, he conocido a personas de muy diversas índoles. Personas religiosas y/o espirituales, personas bondadosas y solidarias.
También, evidentemente, a personas que su práctica y comportamiento habitual es la hipocresía y la falsedad, su actitud reside en la confusión, maldad y oscuridad.
Pero en este caso voy a referirme al “Baile de Máscaras” que ejercen las personas que comúnmente a nivel social se denominan como “buenas personas”.
Personas que escogen hacer el bien, ayudar a los demás, tanto en el ámbito personal como en el social.
Personas proclives a la procrastinación de sanar ciertas situaciones personales.
Enmascaradas, siempre o casi siempre, en un mix de egocentrismo y victimismo.
Ancladas constantemente en el dar y en el ofrecerse.
Incluyendo aquí también, a las personas que normalmente tienen la intención de salvar a los demás.
Todas estas personas actúan así, para que no sean visibles sus heridas y necesidades emocionales producto del no sentirse aceptadas y amadas por ellas mismas.
Y por no sentir ni compartir el amor auténtico que proviene del Corazón.
¿Qué quiero decir con todo esto?
Hay muchas personas en este mundo que quieren practicar el bien, incluso las hay que tienen un criterio muy formado sobre el tema de la R.S. (responsabilidad social)
Y os preguntaréis: ¿Sí, ya, ya, pero a dónde quieres llegar?
Practicar el bien, no solo me parece estupendo, a mi entender, forma parte de la naturaleza innata del ser humano.
Pero recordad una cosa, estamos hablando del “Baile de Máscaras”.
Para saber dar, sin máscaras, primero hay que aprender a recibir y agradecer las bendiciones y bondades que nos ofrece la existencia en esta tierra.
Para ir resumiendo, diré que es muy importante vivir en consciencia de uno mismo, saber quién y qué somos en verdad.
Accediendo aceptar y comprender nuestras vivencias del pasado y presente.
Para así, poderlas iluminar. Liberar cualquier herida, sanarlas en la comprensión y la compasión, en el amor y luz que residen en nuestro propio corazón.
Para mí, esta es la forma más efectiva que el ser humano tiene para ser libre de todas sus ataduras, las que le impiden conocer y disfrutar de ser auténticamente, uno mismo.
“Abrir el Corazón” para llegar a sentirse un ser humano completo.
Y os preguntaréis de nuevo: ¿Y cómo conseguimos este estado de liberación emocional, esta Paz?
Escucha tu sed, tu anhelo, tu necesidad de reconocerte en el Corazón.
Consagra tu vida a ello. Practicándolo cada día.
Para terminar describo el sentimiento que sentí, hace unos días, en mi práctica interior:
“El vaivén de la respiración me desliza suavemente hacia la morada de lo Divino en mi Corazón”
Hay personas, que debido a sus miedos, no son conscientes o no quieren serlo, de lo que siembran y recogen en sus relaciones.
Y cuando, alguien, se aleja de ellas, para crear una nueva dinámica desde el silencio, porque las palabras ya no llevan a nada.
En vez de reflexionar, se victimizan anclándose en el enojo
Cuando todo esto, para mí, lejos de una ruptura traumática, lo que propicia es la oportunidad de un nuevo y diferente comienzo, establecido entre las partes.
No es lo mejor para uno mismo, si pretendes tu propio bienestar, vivir ignorando (ignorar: no hacer caso) lo que sientes y piensas, actuando escondido en máscaras.
Es imprescindible comprenderse y conocerse a uno mismo, con humildad y sinceridad, para caminar por el sendero vital, de mejorar y evolucionar como un ser humano completo.
En nuestro deambular vital, todos estamos sujetos a experimentar un sinfín de situaciones que nos producen un tipo de pensamientos, emociones y sentimientos muy determinados.
Y sí, estoy oyendo la mente de algunos lectores pensar: - “Todo esto está muy bien, pero las personas no son responsables de todos los traumas producidos por otros”.
Evidentemente, pero sí son responsables de actuar proactivamente para transformar esos traumas, sean del tipo que sean.
Todos tenemos la capacidad de iluminar cualquier oscuridad, provenga de nosotros mismos o de los demás.
El ser humano por naturaleza, es mucho más fuerte que cualquier vivencia perturbadora que le toque experimentar, sea producida de forma fortuita o elegida por él mismo, de forma consciente o inconsciente.
Las personas, de forma innata, somos profundamente vulnerables, pero no solemos conocer ni utilizar, en su totalidad, las capacidades que nos permiten dejar de ser esclavos, romper las cadenas de los juicios y culpas producidos por las situaciones y emociones vividas.
Transformando las creencias limitantes que tenemos de nosotros mismos y del entorno. Aprendiendo a perdonarnos y perdonar, haciendo las paces con nosotros mismos.
Cuando conoces quién eres, en tu interior, encuentras la fuerza, el coraje, la claridad, la comprensión y la compasión que te permitirán ser una persona mejor.
Y no me estoy refiriendo a ser una persona mejor en tu personalidad, me refiero a establecer conexión con todas las bendiciones y bondades ofrecidas por tu corazón.
Siendo el corazón, la morada de la Presencia Divina, en este cuerpo humano.
Retomando uno de los temas de mi escrito
anterior, voy a relatar una situación demasiado corriente, en las relaciones, aunque
no debería de serlo.
Hay personas, que debido a sus
miedos, no son conscientes o no quieren serlo, de lo que siembran y
recogen en sus relaciones.
Y cuando, alguien, se aleja de ellas, para
crear una nueva dinámica desde el silencio, porque las palabras ya no llevan a
nada. En vez de reflexionar, se anclan en el enojo y la tristeza.
Y sin comprender el porqué de lo ocurrido,
otorgan todo el protagonismo a su interlocutor, haciéndole culpable de hacerse realidad sus temores ocultos o no tan ocultos.
Cuando todo esto, para mí, lejos de una
ruptura traumática, lo que propicia es
la oportunidad de un nuevo y diferente comienzo.
No es lo mejor para uno mismo, si pretendes tu propio
bienestar, vivir ignorando (ignorar: no hacer caso) lo que sientes y piensas,
actuando escondido en máscaras.
Es imprescindible comprenderse y conocerse a
uno mismo, con humildad y sinceridad, para caminar por el sendero vital, de
mejorar y evolucionar como un ser humano completo.
En nuestro deambular vital, todos estamos
sujetos a experimentar un sinfín de situaciones que nos producen un tipo de pensamientos,
emociones y sentimientos muy determinados.
Y sí, estoy oyendo la mente de algunos
lectores pensar: - “Todo esto está muy bien, pero las personas no son
responsables de los traumas producidos por otros”.
Evidentemente, pero si son responsables de
actuar proactivamente para transformar esos traumas, sean del tipo que
sean. Todos tenemos la capacidad de
iluminar cualquier oscuridad, provenga de nosotros mismos o de los demás.
El ser humano, por naturaleza, es mucho más fuerte que cualquier vivencia
perturbadora que le toque experimentar,
sea producida de forma fortuita o elegida por él mismo de forma
consciente o inconsciente.
Las personas, de forma innata, somos
profundamente vulnerables, pero no solemos conocer ni utilizar, en su totalidad,
las capacidades que nos permiten, dejar de ser esclavos, romper las cadenas de
los juicios y culpas producidos por las situaciones y emociones vividas.
Transformando las creencias limitantes que
tenemos de nosotros mismos y del entorno. Aprendiendo a perdonarnos y perdonar,
haciendo las paces con nosotros mismos.
Cuando conoces quién eres, en tu interior,
encuentras la fuerza, el coraje, la claridad, la comprensión y la compasión que
te permitirán ser una persona mejor.
Y no me estoy refiriendo a ser una persona
mejor en tu personalidad, me refiriero a establecer conexión con todas las
bendiciones y bondades ofrecidas por tu corazón.
Siendo el corazón, la morada de la Presencia
Divina, en este cuerpo humano.
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En mi interior existe un refugio.
Un refugio ofrecido, por ser esta mi naturaleza humana, en esta vida terrestre.
Llamado: El refugio del Corazón.
Mi necesidad, mi sed, mi anhelo, me llevan hacia él.
Mi mente revolotea esparciendo su “Ruido”
Pero allí, me dirijo con humildad, sinceridad y libre elección.
Sin dudas ni expectativas.
Sin conceptos ni creencias.
Sin pretensiones emocionales, mentales, ni espirituales.
Con Claridad y entrega.
Con Aceptación, apreciación y agradecimiento.
En mi Corazón recibo todas las bendiciones y bondades.
La Presencia Divina allí se manifiesta.
Allí la recibo, allí la siento…
Cumpliendo mi misión vital de ser/sentir como un ser humano completo.
Experiencia matutina de ayer.
Existe un bálsamo interior.
Semejante a un mecimiento, a una caricia sutil interior.
Cuando aparece puedes apreciarlo en la quietud, focalizando tu atención en el
ir y devenir de tu aliento.
Reconociendo que tú eres un mero observador, no creas ni visualizas, ni
imaginas nada, no pretendes nada, solamente aceptar y apreciar lo que se te
ofrece.
Está en la naturaleza humana sentir y agradecer esto.
La expresión de lo Divino en ti, en tu corazón.
Es siempre tu elección consagrar tu existencia a todo ello.
Confío y ejerzo las bendiciones y bondades del corazón.
Siempre en la medida de cuál es mi comprensión y la consciencia de mí mismo, en
cada momento.
Pongo en duda todo tipo de identificaciones personales con las ideologías e
idealismos que suelen venir de nuestra mente no consciente. Ignorante de
saber/sentir quién y qué somos las personas, en esencia, más allá de nuestro
credo, cultura, posición social y género.
Dudo de todo esto de la humanidad entera, al igual que lo hago de mi mismo.
Vivimos en una sociedad formada por una gran mayoría de personas que se
identifican y practican el ejercicio, de forma forofa, de sus creencias e
idealismos en todos los ámbitos de su vida.
Sin cuestionarse absolutamente nada que no tenga que ver con su propia visión egoísta,
codiciosa e ignorante del significado verdadero de la vida humana terrestre.
Nuestro país vive en una "sociedad democrática del todo vale”, amparada en
la libertad de expresión y acción.
Pero todo lo que atente contra la dignidad y derechos humanos fundamentales.
Infringidos por cualquier persona, sea de la ideología que sea, cultural,
política, social, espiritual o religiosa, debe de ser totalmente
restringido y reformado, por todos, primero, en nuestro interior y como
consecuencia, en todas nuestras relaciones personales y sociales.
A veces, cuando esto no sucede, me hace considerar cierta frustración al
sentir que no existen ni el respeto, ni la comprensión y dignidad suficientes
para denominarnos, seres humanos.
Redimo mi frustración, focalizando, en ese instante, mi atención en las
bondades y bendiciones que ya recibo de mi corazón.
Agradeciendo tener y sentir esta posibilidad en mi existencia.
Abogo por un mundo y una sociedad mejor, pero eso implica que yo mismo sea cada
día una mejor persona, una persona que quiere y elige ser y sentir como un ser
humano completo.
¿Y esto qué significa? En mi caso significa, aceptar, apreciar y agradecer
todos los potenciales concedidos que se me ofrecen para vivir y evolucionar en
la tierra.
Comprender y practicar: la Paz, la Dignidad, la Esperanza, la Apreciación, la
Comprensión, la Claridad, la Fuerza interior, la Consciencia de Uno mismo, la
capacidad de Elección y la Plenitud.
Esta es mi afiliación vital y político social.
Vivimos tiempos de oscuridad. Enciende tu lámpara interior.
De esta manera te iluminarás a ti mismo e iluminarás tu entorno. Y también
podrás encender otras lámparas que estén apagadas, si así lo requieren.
_______________________________________________________
He estado buscando definiciones de la palabra salud. Aquí, menciono y comparto,
las que más me han gustado, planteando ciertas cuestiones para reflexionar
sobre ellas.
2. Rae. En el Cristianismo estado de gracia espiritual.
● ¿Cómo podemos llegar
a disfrutar de este especial estado?
3. Wikipedia. Según definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la
salud es un estado de bienestar físico, mental y social, no es solamente la
ausencia de enfermedad o dolencia.
● ¿Quién es el máximo
responsable de que se haga realidad esa definición en nuestras vidas?
4. Wikipedia. Salud es la posibilidad que tiene una persona de gozar de armonía
bio-psico-social, en interacción dinámica con el entorno en el cual viva.
● ¿Posibilitan nuestros
gobernantes que se pueda llevar a cabo, esta posibilidad, para todos sus
ciudadanos, con dignidad, igualdad e inclusión?
5. Wikipedia. La salud plena e integral abarca todos los aspectos del ser
humano, incluyendo lo ambiental y espiritual, así como su interdependencia con
el resto de los seres vivos del planeta.
● ¿Es consciente el ser
humano que dispone de la capacidad y necesidad innata de vivir su vida en
consonancia con esta definición de salud?
Es evidente que cada persona tendrá en cuenta las definiciones que más le
agraden y responderá a las preguntas planteadas en función de cuáles sean sus
vivencias personales.
El río de la vida tiene sus propias leyes, deja atrás todo lo acontecido, transformando todo lo que requiere ser transformado. La cuestión es si nos dejamos llevar por ese río. Conscientes de nuestra propia esencia como seres humanos, sabiendo/sintiendo que toda evolución forma parte de nuestra naturaleza innata terrestre.
Y conocer cuáles son y
cómo debemos satisfacer nuestras necesidades más fundamentales como habitantes
terrestres.
Últimamente, se tiene mucho más presente la salud mental, por cómo está funcionando actualmente nuestro mundo y también especialmente después de las supuestas causas, efectos y gestión social de la Covid.
Estado de Ánimo
Hace unos días, estuve reflexionando y haciendo mis anotaciones sobre este tema.
Según mi diccionario, la palabra ánimo significa: (del latín animus). Situación afectiva o emocional de una persona.
Entonces el estado de ánimo sería: En cómo te sientes tú respecto a las situaciones y experiencias vividas en el pasado, las que configuran el presente y también respecto a las expectativas que tienes sobre las que ocurrirán en el futuro.
En todo esto también tendría en cuenta el significado de la palabra ánima: (del latín anima). Soplo, aliento vital. Alma del ser humano. Principio de la vida.
Después, he seguido escribiendo, llegando a diferentes cuestiones, que os planteo a continuación, sobre la realidad en la que vivimos:
· ¿Has conseguido alguna vez, o lo has intentado, abstraerte de tu cotidianidad, de lo que consideras que es tu realidad?
· ¿Valoras tu vida desde la independencia de cómo tú te consideras a ti mismo, de lo que piensas y sientes sobre ti, y con relación a tu entorno, incluyendo lo que crees que piensan y sienten las demás de ti?
· ¿Mides tu existencia más allá de tus propósitos, de tus éxitos y fracasos?
· ¿Te valoras más allá de tu personalidad, la que consideras propia y la que es heredada?
· ¿Tu vida es solamente como tú la consideras o quizás te estás perdiendo
algo, intrínseco e innato, de ti mismo?
Acostumbrados a estar ausentes de nosotros mismos en el interior,
intentando siempre ser felices en nuestras relaciones, en nuestros propósitos
personales y profesionales. Y en todo este quehacer, olvidamos, de cómo llevar
a cabo, el sentido primordial de nuestra existencia.
Siento un agradecimiento imposible de describir al disponer de esta
posibilidad cada día, cada ahora. Más allá de la realidad o ficción con la que
me identifique en mayor o menor grado.
# Éste es el estado de ánimo que elijo preservar.
Siento que he vivido varias vidas, en una, sintiendo infinidad de emociones y sentimientos profundos, que me han llevado hasta el día de hoy.
Cada día que pasa agradezco y comprendo mi necesidad fundamental de vivir y morir acunado por todas las bondades y bendiciones de la Presencia Divina que residen en mi corazón.
Ahora paso a describiros 2 de los servicios que estoy ofreciendo, a las personas, desde hace un tiempo.
¿Quién Soy? - ¿Qué Soy?
“No permitas ser un extraño para ti mismo” # Prem
Rawat
Una cosa es lo que queremos llegar a ser, poder cumplir con nuestros objetivos
personales y profesionales de cada momento. Y otra cosa muy distinta es quién
soy hoy, sin estar relacionado con ningún tipo de objetivos ni propósitos que
deseo conseguir.
¿Quién soy, ahora, sin razonamientos ni creencias? ¿Quién soy esencialmente?
Básicamente, soy un ser humano. ¿Y qué implica ser un ser humano?
Si vamos más allá de nuestra personalidad, de nuestra cultura, género, raza,
creencias religiosas y espirituales, etc. ¿Qué encontraremos?
¿Quién y qué somos, si investigamos, más allá de todo esto?
A las personas les interesa conocer y ejercer sus dones y talentos, sus
habilidades especiales e individuales.
¿Pero alguna vez te has preguntado, si aparte de nuestros dones individuales,
únicos y exclusivos, disponemos las personas, de unos dones que son exclusivos
y únicos, pero a la vez compartidos por todos, porque forman parte de nuestro
común potencial humano?
Unos dones configurados por una serie de capacidades innatas, que todos
poseemos por igual, otorgadas para evolucionar practicando nuestra misión
humana, vital y terrestre.
Entonces vuelve a surgir la pregunta: ¿Quién y qué soy yo?
¿Qué habita en mí que me permite ser yo?
Siendo yo una parte de eso que me permite ser yo.
Soy una caja, un contenedor con un contenido muy concreto. La caja, el
contenedor es evidente que tiene su propio valor. Pero mi valor más real y
verdadero depende de lo que esa caja, ese contenedor, contiene en su interior.
¿Qué contiene mi interior y tu interior?
La esencia, lo infinito, lo divino que reside en todo y todo lo es. Todo eso y
más, mora en el interior de cada ser humano.
Entonces, si todo esto habita en cada uno de nosotros, ¿Por qué no somos
plenamente conscientes de ello? ¿Por qué vivimos alejados de esa realidad en
nuestra vida?
Porque necesitamos establecer la conexión con nuestro propio ser, la unión de
tu yo finito, con tu yo infinito. La cita sagrada con tu creador, con la divina
presencia.
Contacta con tu propia necesidad de establecer esa conexión. Acércate y
escúchate a ti mismo. Escucha tu propia sed.
Esta sed te llevará a reconocer y recorrer el camino que te conducirá hacia el
lugar donde podrás saciarla. Te llevará al manantial de paz que
reside en tu corazón.
Allí es donde verdaderamente tu sed de plenitud será saciada, cada vez que allí
te dirijas…
Con una actitud y sentimientos de aceptación, apreciación y agradecimiento.
¿Permites que todo esto defina tu vida? ¿Aceptas tu vida consciente de todo tu
potencial como un ser humano completo?
¡Consagro mi vida a todo ello!
Hoy os quiero dedicar este nuevo texto surgido, de un sentimiento muy especial, ayer en mi práctica interior matutina.
El Aliento me conecta con la vida, con la existencia.
Con todo lo que acontece en mi vida terrestre.
La luz de mi corazón es mi faro.
Caminando el sendero hacia la amada Divina Presencia.
El Aliento me conecta con mí ser, con el Yo Soy esencial.
Soy un mensajero servidor de la luz del corazón.
¿Cómo podría agradecer todo esto?
Quizá, siendo consciente y disfrutando de cada nuevo Aliento…
Siendo y sintiendo como un ser humano.
He intentado ponerle palabras al
sentimiento recibido, surgiendo este texto.
Aunque es muy personal e íntimo, me
complace compartirlo.
La Luz de mi ojo interno me habla de la vida y también me habla de la
muerte.
Provengo de la luz y a ella me dirijo.
La luz reside en mí y yo en ella. Al final de mis días en la luz me
fundiré.
El aliento me ofrece la vida, me ofrece la respiración.
La respiración me permite ser y existir en este cuerpo humano.
Para observar y disfrutar de la luz interior, de la bondad interior.
La bondad interior me otorga pensar, sentir y actuar desde y para el
corazón.
En el corazón se establece la conexión. En este lugar mora la Presencia
Divina.
Mi yo, por consciencia propia, elige vivir y evolucionar, aquí.
Ser y existir en la tierra con una sola misión.
Agradecer y regocijarme de todas estas ofrendas iluminadas.
A lo largo de mi vida y en mi periplo profesional he conocido a sanadores,
videntes, médiums, chamanes, médicos, psicólogos y terapeutas varios.
Acompañando a todos los que me lo han solicitado.
También he ayudado a otras personas de diferentes sectores profesionales, pero
la mayoría están relacionados con la salud física, psíquica y espiritual.
Apreciando, en la mayoría de personas con las que he trabajado, emociones y
traumas por resolver. Independientemente de que hayan tenido, o no, éxito en su
carrera personal y profesional.
Personas buscando, consciente o inconscientemente, compensar algún tipo
de carencia, normalmente no identificada o mal identificada.
Intentando subsanar esa carencia indeterminada, sustituyéndola por la prioridad
de sentir notoriedad, aprobación y éxito personal en el ejercicio de sus
profesiones.
Pretendiendo por todos los medios, llenar un vacío producido por sus emociones
y heridas del pasado, reproducidas en el presente.
Y básicamente por la falta de una experiencia interior, un sentimiento
individual muy concreto.
Que mayormente no se suele tener en cuenta, y que está originado por el vacío
que produce la ausencia de conexión con lo Divino del corazón, practicada
diariamente.

Acogiendo con compasión y comprensión todos mis supuestos éxitos y fracasos.
Todas las personas, conscientemente o inconscientemente, estamos en un continuo
aprendizaje, sea cual sea la vida y la profesión que tengamos.
Recogiendo todos los frutos de esta evolución, siempre y cuando esté basada en
nuestra consciente y libre elección. En nuestro imprescindible libre albedrío.
Cada persona es un aprendiz, de sí mismo y de los demás, un discípulo de la
experiencia, tal como se autodefinía Leonardo da Vinci.
Es primordial conocerse a uno mismo en el interior, conectar con nuestro ser
esencial, el que está más allá de nuestra fugaz personalidad
heredada o auto impuesta por nosotros mismos.
Según el poeta Kabir: "Sin el conocimiento de ti mismo, sin saber quién
eres, sin el conocimiento del ser, estás perdiendo"
Aprendamos a abrir el Corazón y hacer lo que tengamos que hacer, en cada
momento, nos guste más o nos guste menos. Anclados en la compasión y
comprensión que nos ofrece la experiencia de lo Divino que mora en el interior
de nuestro Corazón.
Con todo el respeto lo digo, nos hace falta empoderarnos más y más cada día,
auténticamente. Ser y sentir como seres humanos completos.
Ya disponemos de todo lo necesario, a pesar de nuestras excusas, para
llevar a cabo nuestra propia autorrealización en este planeta.
Pero necesitamos educarnos (extrayendo de nuestro interior) la forma de
transmutar la oscuridad, la inconsciencia e ignorancia que nos impiden ser, uno
mismo en esencia.
Todas tus emociones, aflicciones, creencias, adicciones, expectativas,
frustraciones y conflictos, configuran las capas que mantienen a tu corazón
apresado.
Conócete a ti mismo en el interior. Sumergido en lo Divino, transformarás
el juicio y la culpa. Iluminando todos tus grilletes y cadenas. Este
sentimiento abrirá y liberará tu corazón de todas las ataduras.
Así, es como serás una vela encendida para ti mismo y para los demás.
Recibiendo y ofreciendo, invariablemente, lo mejor de ti mismo.
¡Este es el mejor trabajo de mi vida!
Estoy preparando mi Documento de Voluntades Anticipadas, incluyendo también el de la eutanasia, en caso de que fuera necesaria.
Esto me ha hecho reflexionar sobre mi propia muerte y la importancia de elegir un determinado proceso sanitario hasta el final.
También he pensado en cómo se sentirán, mis hijos, amigos y familiares, tras mi partida.
Posiblemente tendrán una mezcla de emociones varias y se aferrarán a sus recuerdos conmigo.
Me podrán llevar en su corazón y evocar todas las experiencias compartidas.
Para ellos, yo viviré en sus recuerdos.
Pero y yo… ¿Dónde viviré, dónde estaré?
¿Quién seré para mí mismo? ¿Seguiré
siendo yo, el que era antes de morir?
¿O seré otro yo, o ningún yo?
Todo esto me ha traído a la memoria mis dos últimas experiencias de cómo sería mi muerte.
En una de ellas sentí que moría y no dejaba de sentir amor hacia mis hijos pensando,también, en cómo ellos sobrellevarían mi partida.
Inmediatamente, me inundó la sensación de querer seguir viviendo y no morir en ese momento.
La otra fue muy diferente, sentí una
Allí donde la nada y el todo son uno.
Me sentí acogido y acunado por ese estado.
Fue una experiencia parecida a otras que ya he sentido en mi práctica del
conocimiento y conexión con el ser interior.
Aunque en esta, mi yo, desaparecía definitivamente.
En mi yo terrestre reside una gota que pertenece al océano infinito que mora en todo lo que es, ha sido y será.
Este mismo océano infinito también habita en mi corazón.
Mi yo lo denomina: "Lo Divino".
La misión de cada yo, de cada gota, es siempre volver a fundirse con ese océano imperecedero.
Donde la gota deja de ser una gota para ser el mismo océano.
Eso me ocurrirá cuando muera, pero mientras esté vivo esta experiencia también es posible adaptada a mi dimensión terrestre.
En realidad esta es mi misión vital como un ser humano, habitante temporal terrestre.
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Seguidamente tomando el café matutino, picante y con especias, han venido a mi mente determinadas palabras, al momento ya me he visto delante del papel escribiendo con mi pluma lo siguiente:
Hoy, en algunas culturas se celebra el domingo
de resurrección.
Nuestra cultura es relativamente importante, ya
que su naturaleza es cambiante y pasajera.
Lo verdaderamente importante ya lo llevas contigo, formando parte de tu esencia humana.
Esta esencia contiene la fuerza sanadora de la
compasión y el amor, la paz y plenitud, forman parte de ella.
Cada día podemos resurgir, surgir de nuevo,
renacer, recuperar nuestra originalidad humana.
Resucitar, renovar, renacer de entre lo que ya
está muerto y obsoleto en nuestra vida, lo que ya no nos sirve para
evolucionar.
Celebremos la vida, cada día, conociéndonos en
el interior, disfrutando de nuestras capacidades innatas para evolucionar como
seres humanos completos.
Vivir es una celebración de paz, amor y
agradecimiento.
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Es evidente que la vida. Estar vivos y vivir en la tierra.
Pero también nos ofrece algo más, algo que suele escaparse a nuestra
comprensión habitual.
Nos trae la conexión con la existencia en estado puro, con el aquí y ahora. Nos
ofrece sentir la vida en esencia.
La conexión con una realidad que es una necesidad fundamental, que fluye en
nuestro interior. Con un sentimiento que brota en nosotros, de forma totalmente
natural.
No tenemos que crearlo, existe por sí mismo, el ser humano es su contenedor.
Reside en nuestro Corazón. Y podemos definirlo como la conexión con la Divina
Presencia.
Sentir y practicar, a diario, esta realidad, es nuestro mayor regalo, nuestra
misión principal como seres humanos.
Este maravilloso regalo nos ofrece vivir como seres humanos completos, anclados
en la gratitud y plenitud en nuestra dimensión terrestre.
La Luz, compasión y misericordia de lo Divino del Corazón pone siempre nuestro contador a cero.
Cada inspiración nos trae un nuevo, sanador y amoroso inicio y cada expiración nos trae un nuevo, sanador y compasivo final.
Con cada respiración disponemos de la posibilidad de empezar de nuevo, sustentados en lo Divino Infinito, dando por finalizado lo pasado.
Todo esto ocurre en nuestro tiempo finito, aquí en la tierra.
El ir y venir del Aliento crea la secuencia de la respiración.
Sumergido, sin expectativas, en este movimiento podrás aceptar
y apreciar, cómo te mece un embelesador sentimiento de Paz, enamorándote de la vida.
Estas Bendiciones y Bondades ofrecidas por el Aliento, no son comprendidas ni aceptadas, a priori, por nuestro razonamiento.
Pero cuando estos sentimientos son una constante en nuestra vida, nuestra mente, poco a poco, queda impregnada de todas estas experiencias.
Cambiando nuestra forma de ser, sentir, pensar y actuar, en referencia a nosotros mismos y los demás.
La manera en cómo nos identificamos y nos valoramos, con nosotros mismos y con nuestro entorno, será totalmente diferente.
Pues estará determinada por el Amor y la Plenitud del Corazón.
Sintiendo en tu interior lo Infinito, lo Divino que reside en tu Corazón, así es como te comprenderás y amarás junto a los acontecimientos de tu ayer y tu hoy, sin sentir esclavitud por ellos. en la suciedad del fondo, emergiendo toda su belleza y esplendor por encima del agua. |
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